“México o IA”, es la nueva tendencia en redes sociales, la cual consiste en adivinar qué imágenes son reales y cuáles fueron creadas con inteligencia artificial, convirtiéndose en un espejo perfecto de lo que México representa para el mundo digital: un país tan surrealista que a veces parece producto de un invento.
En este reto, se muestran fotografías o o videos que retratan escenas que podrían existir en el país, desde un grupo de personas caminando abajo de una carpa para cubrirse de la lluvia, Dr Simis bailando, personas paseando en un triciclo siendo manejado por un velociraptor o adultos manejando un camioncito para niños lo que genera dudas en los usuarios: ¿Es México o IA?
Sin embargo, el resultado es que miles de personas fallan al distinguir la realidad de lo artificial. De esto, no son responsables las herramientas de inteligencia, sino que la vida en México ya parece diseñada por una mente creativa sin límites.
En distintas cuentas de Tiktok, se han popularizado videos con esta dinámica en los que aparecen imágenes de calles imposibles, vírgenes iluminadas con neones, perros con sombrero en fiestas patronales o personas en inflables en medio de avenidas inundadas.
Lo interesante de este fenómeno es que México no necesita efectos especiales. Entre su caos urbano, su diversidad visual y su mezcla de tradiciones y modernidad, el país parece un collage que desafía toda lógica. La IA apenas intenta alcanzar ese nivel de extravagancia cotidiana.
Hay que recodar que la frase “México surrealista” no es nueva. Pues el Pintor Salvador Dalí al visitar México aseguro que jamás regresaría a un país donde superará este nivel de surrealismo a sus pinturas.
Incluso, André Breton, padre del surrealismo, se pronunció tras visitar el país en 1938, quedó maravillado por el surrealismo inherente al país, declarándolo “el país más surrealista del mundo”. Décadas después, la frase cobra una nueva vigencia. Lo que antes era literatura, hoy es un fenómeno digital: el realismo mágico se convirtió en contenido viral.
Ahora, los creadores mexicanos han convertido esa percepción en humor. “Si parece IA, es México”, comentan algunos; otros bromean con que “la IA está intentando ser mexicana, pero todavía no entiende el caos”.
Lo más sorprendente de este fenómeno “México o IA” es que los usuarios comienzan a dudar de lo que ven. Las herramientas de generación de imágenes han alcanzado tal nivel de detalle que pueden inventar un paisaje urbano con perfección estética, pero vacío de vida. Mientras tanto, los videos reales captan algo que las máquinas aún no logran simular: la imperfección, el movimiento, el sonido y la espontaneidad.
Pero, más allá del humor, esta tendencia plantea una pregunta inquietante: ¿Qué ocurre cuando la inteligencia artificial no solo imita la realidad, sino que la sustituye? El auge de imágenes generadas por IA abre un nuevo escenario cultural y social. Por un lado, democratiza la creación visual; cualquier persona puede producir una obra espectacular sin conocimientos técnicos. Pero, por otro lado, pone en riesgo la confianza colectiva en lo que consideramos verdadero.
No solo en México, en todo el mundo, esto puede tener consecuencias graves: desde la propagación de noticias falsas hasta la manipulación de la memoria visual de una sociedad. Si la gente ya duda entre “México o IA”, ¿Qué pasará cuando los videos políticos, testimonios o pruebas judiciales también sean indistinguibles de lo real?
Es por eso que México es el escenario perfecto para esta conversación. Porque aquí, donde lo real parece imposible y lo imposible sucede cada día, la inteligencia artificial no asusta: solo confirma que seguimos viviendo en el país más creativo y surreal del planeta.
Con información de La Crónica
